La perimenopausia es una etapa natural en la vida de una mujer que, hasta hace poco, apenas se nombraba. Aun así, millones de mujeres la atraviesan cada año, muchas veces sin saber exactamente qué les está ocurriendo.
¿Qué es la perimenopausia?
Se trata de la transición hacia la menopausia, marcando el final de los años reproductivos. También conocida como transición menopáusica, esta etapa puede durar entre 2 y 10 años y se caracteriza por:
Cambios en el ciclo menstrual
Síntomas físicos diversos
Alteraciones emocionales y cognitivas
Comprender esta fase hormonal es clave para gestionarla de forma adecuada.
¿Te suena familiar?
¿Vas a la cocina y olvidas a qué ibas?
¿Te miras al espejo y parece que te han caído encima todos los años de golpe?
¿Tus articulaciones crujen como si fueras una galleta?
¿Te falta energía para todo?
¿No puedes concentrarte ni para escribir un WhatsApp?
No te alarmes: no eres tú, son tus hormonas. Si tienes alrededor de 45 años y tu menstruación es irregular, probablemente estás atravesando esta etapa.
¿Qué ocurre en tu cuerpo?
Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM):
“A medida que los ovarios dejan de funcionar, caen los niveles de estrógenos, lo que provoca los síntomas típicos de la menopausia, que a menudo comienzan durante la perimenopausia.”
Las 6 etapas (no oficiales) de la perimenopausia
Podríamos comparar este momento con una segunda adolescencia: llena de cambios, dudas y emociones. Estas son las seis etapas no oficiales más comunes que muchas mujeres atraviesan:
1. Confusión
“¿Qué me está pasando?”
Todo te afecta: lloras porque se destiñen los calcetines o discutes por el bote de pepinillos mal cerrado. Los nervios están a flor de piel.
2. Niebla mental
La concentración es mínima. Escribir una nota para el colegio o recordar una cita médica se vuelve un reto.
3. “¿Podría ser la menopausia?”
Empiezas a notar síntomas que te recuerdan a tu madre cuando los comentaba a tu edad. Buscas en Google y te haces la gran pregunta.
4. Negación
Sudas por las noches, tienes sueño todo el día y ves michelines nuevos, pero buscas otras causas: “Será el calor… o el aguacate”.
5. Identificación de los síntomas
Pelos donde no deberían, sudores, aumento de peso, visión borrosa, dolores articulares… Tu cuerpo parece ajeno. Pero algo empieza a cuadrar.
6. Aceptación (o resignación)
Buscas ayuda profesional, obtienes el diagnóstico y por fin entiendes: “Tengo perimenopausia”. Conocerlo es el primer paso para cuidarte y rebajar la ansiedad.
¿Te sientes identificada?
Si has pasado por alguna de estas fases, no estás sola. Hablar de ello, informarte y buscar apoyo es fundamental. Aceptar lo que te ocurre es el primer paso para vivir esta etapa con más calma y cuidado.
Un abrazo enorme y gracias por leerme.
Almu


